Hace poco más de un mes recibí un mensaje de Lía, una amiga taróloga francesa quien me solicitó hacerle clases de español; de inmediato accedí, aunque ha sido divertido pensar en que alguien del viejo continente decida aprender español con una chilena, me pregunto si al final del curso logrará pronunciar bien las S o las hará aspiradas de manera automática al igual que nosotros.
Trabajamos con unos textos que me prestó una colega, pero hacemos una variación que ha resultado muy entretenida y estimulante para tomar nuevos contactos con el tarot, en cada sesión realizamos una tarea que implique sacar las cartas. Algunas han sido:
- Hacer descripciones de los personajes para trabajas los adjetivos calificativos.
- Crear diálogos según el objetivo de cada unidad.
- Hacer un menú inspirado en una carta y cocinar al menos una comida con esta impronta.
- Asociar las cartas a verbos regulares y decir frases basadas en estas.
La clave aquí ha sido siempre la improvisación, la rapidez de inventar algo con la carta que está frente a nuestros ojos, podemos decir diálogos distintos y es muy divertido poder apreciar a las cartas que tanto queremos con otros ojos.
Uno de los diálogos que creamos era una conversación en un restaurante entre el mesero (paje de espadas) y la clienta (as de copas) quienes hablaban sobre el menú del restaurante (un palo de espadas, no recuerdo el número). Ambas creamos diálogos distintos, pero coincidíamos en que el mesero tendría una mala llegada y la clienta, con un gran corazón accedería al mal trato de quien le vendía un menú de brochetas de mala gana
En lo personal, me ha motivado a volver a leer cartas cotidianamente; naipes ingleses o españoles, mensajes en la calle y tener esa chispa oracular en mis ojos y oídos; también, he reflexionado en lo extraño que es leer las cartas a personas que hablan otra lengua y, en consecuencia, viven en una cultura ajena a la propia.
Busco metáforas y dichos cotidianos en las imágenes de las cartas y en lo que pasa alrededor de la lectura, pero cuando hay una persona extranjera frente a nosotros tenemos que adaptar esos gatillantes principales de nuestra lectura y buscar símbolos y palabras que ambos podamos entender.
En varias ocasiones he leído el tarot en inglés o en francés y en ambas, me presenta un desafío que va más allá de mis habilidades o vocabulario, sino más bien, va en la capacidad de encontrar la abstracción en otra lengua.
De todas maneras, resulta como una clase de idiomas inicial, donde no siempre existe una palabra precisa, pero volvemos a lo que es previo al uso de la lengua y se nos presenta en la dimensión de las imágenes.


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