Fauna Tarot

Ver la vida en metáforas.

tarot.fauna@gmail.com

  • Como cada domingo, colgó las sábanas, su ropa interior blanca y desgastada en los bordes, también colgó un mantel y, por último, su largo vestido adornado con flores naranjas bordadas en el pecho, que había traído de un viaje a México.

    Los ganchos para la ropa, ya desteñidos por el sol dejaron las prendas marcadas por el óxido que se escondía entre medio de la madera, justo donde pasaba el espiral de alambre barato.

    El lunes por la mañana descolgó las prendas, ya poco importaba que se hubiesen teñido, pues esa era la última vez que verían el sol.

  • Hace poco más de un mes recibí un mensaje de Lía, una amiga taróloga francesa quien me solicitó hacerle clases de español; de inmediato accedí, aunque ha sido divertido pensar en que alguien del viejo continente decida aprender español con una chilena, me pregunto si al final del curso logrará pronunciar bien las S o las hará aspiradas de manera automática al igual que nosotros.

    Trabajamos con unos textos que me prestó una colega, pero hacemos una variación que ha resultado muy entretenida y estimulante para tomar nuevos contactos con el tarot, en cada sesión realizamos una tarea que implique sacar las cartas. Algunas han sido:

    • Hacer descripciones de los personajes para trabajas los adjetivos calificativos.
    • Crear diálogos según el objetivo de cada unidad.
    • Hacer un menú inspirado en una carta y cocinar al menos una comida con esta impronta.
    • Asociar las cartas a verbos regulares y decir frases basadas en estas.

    La clave aquí ha sido siempre la improvisación, la rapidez de inventar algo con la carta que está frente a nuestros ojos, podemos decir diálogos distintos y es muy divertido poder apreciar a las cartas que tanto queremos con otros ojos.

    Uno de los diálogos que creamos era una conversación en un restaurante entre el mesero (paje de espadas) y la clienta (as de copas) quienes hablaban sobre el menú del restaurante (un palo de espadas, no recuerdo el número). Ambas creamos diálogos distintos, pero coincidíamos en que el mesero tendría una mala llegada y la clienta, con un gran corazón accedería al mal trato de quien le vendía un menú de brochetas de mala gana

    En lo personal, me ha motivado a volver a leer cartas cotidianamente; naipes ingleses o españoles, mensajes en la calle y tener esa chispa oracular en mis ojos y oídos; también, he reflexionado en lo extraño que es leer las cartas a personas que hablan otra lengua y, en consecuencia, viven en una cultura ajena a la propia.

    Busco metáforas y dichos cotidianos en las imágenes de las cartas y en lo que pasa alrededor de la lectura, pero cuando hay una persona extranjera frente a nosotros tenemos que adaptar esos gatillantes principales de nuestra lectura y buscar símbolos y palabras que ambos podamos entender.

    En varias ocasiones he leído el tarot en inglés o en francés y en ambas, me presenta un desafío que va más allá de mis habilidades o vocabulario, sino más bien, va en la capacidad de encontrar la abstracción en otra lengua.

    De todas maneras, resulta como una clase de idiomas inicial, donde no siempre existe una palabra precisa, pero volvemos a lo que es previo al uso de la lengua y se nos presenta en la dimensión de las imágenes.

  • “Este libro comenzó como una divagación, un delirio o un destello que devino divinamente en una nueva manera de crear ritos cotidianos para acercarnos a nuestros deseos junto a las cartas del tarot. (…)”

    Son extrañas las formas en que conectamos con las personas, una coincidencia que lleva a otra y las ideas terminan naciendo en forma de tinta y papel.

    En enero fui a Parral a “Pide un deseo: encuentro de tarot y magia al sur del maule” en Casa Cachaperas , donde todas las brujitas de los rincones más recónditos de la región realizamos talleres y experiencias vivenciales a través de las miradas únicas, íntimas y creativas que cada una ha cultivado a lo largo de los años.

    Inspirada en el nombre de la actividad, se gestó el taller Estrella fugaz donde propuse distintas maneras de pedir un deseo y las personas que participaron crearon muchas más.

    Bajo esa premisa nace el fanzine que creamos junto a Espe Fuentes, un espacio de creación de ritos y rituales cotidianos llevado al papel; una propuesta imaginativa, donde las imágenes de Espe nos presentan nuevas realidades y nos hacen querer salir de los límites del cuerpo para habitar la fantasía y la magia.

    Pronto haremos un lanzamiento y estará disponible para la venta, solo queda darle las últimas puntadas que unan las páginas de este proyecto que aflora desde la autogestión y qué mejor momento que la primavera para recibir un deseo hecho realidad.

    Redes sociales: @casacachapera y @espe.fuentes en instagram

    Les dejo una muestra del prototipo del fanzine:

  • «Evocación: Acción y efecto de llamar a los espíritus o traer algo a la memoria.«

    Hace un par de años participo de clubes de lectura, talleres o simplemente, me junto con amigas a leernos en voz alta, lo que me parece un acto de cariño tan íntimo como acariciarle el cabello a alguien.

    La lectura y la escritura son para mí, muy similares a leer las cartas, es el acto de estar presente, de escuchar y observar, de esclarecer señales y llevar algo externo a evocar algo personal. Podemos encontrar en la literacidad algo que no buscábamos y ponerle palabras a aquello que no podíamos nombrar.

    El dos mil veintitrés nos reuníamos con tres amigas una vez al mes a leer poesía y a escribir de la mano de las cartas del tarot, a regalarnos mensajes oraculares y a contarnos la vida; hoy, dos años más tarde, invité a amigas y colegas a realizar un ejercicio similar. Se los dejo por acá por si se inspiran a realizar algo similar y comentar sus experiencias:

    Leímos dos textos, el primero fue el cuento “Manual de una ceguera” de la argentina Margara Averbach que pueden encontrarlo en página doce si se motivan a participar a la distancia de esta dinámica y el segundo fue Sueño azul del poeta mapuche Elicura Chihuailaf.  Los releímos, los comentamos y encontramos conexiones entre ambos, a todas nos surgió la necesidad de hurgar entre recuerdos de la infancia, en las flores pectorales que nos daban para cuidarnos de un resfrío, en los consejos de las abuelas, en los paseos de reconocimiento de aves y en los cuerpos de agua que rodearon nuestra crianza, incluso si estos eran algunos que solemos ignorar como lo es el mismo río Mapocho.

    Luego escribimos y es aquí donde entran las cartas, en un altar donde dispusimos objetos que nos inspiraran repartimos cartoncitos con imágenes como tarots, loterías mexicanas, oráculos varios y naipes de juego. Cada una tomó una carta del mazo que más le llamara la atención y llamó a los espíritus de la memoria, a su vez, tomamos un sentido al azar de una mesa con papelitos y tuvimos que hacer pasar ese recuerdo a través de ese sentido, en mi caso, tomé una carta de la lotería mexicana donde aparece un gorro y un papelito donde indicaba que el sentido por el cual tenía que pasar mi relato era el tacto.

     Escribí un texto que quizás suba más adelante o no, donde recordaba la aspereza de algunas prendas de mi infancia, el picor de la lana y de las etiquetas, de cómo cambian los sentidos del tacto a través de los años y cosas que parecían inimaginables en la niñez resultan ser la suavidad del futuro.

    Finalmente revolvimos las cartas que le aparecieron a cada una y sacaron una nueva; la lectura del texto evocativo de otra persona sería entonces un mensaje oracular.

  • ¿Te ha pasado que alguna vez te sorprendiste con tu propia interpretación de las cartas? Hoy les dejo un relato de cartas que insinuaron mensajes claros con sus imágenes:

    1. La muerte, los bastos y la estrella.

    Un hombre me preguntó por sus hijos, primero sacamos las cartas para el menor. No recuerdo qué hablamos sobre él, pero había un caballero de bastos. Luego, revolvimos las cartas preguntando por la hija mayor:

    • La muerte, que siempre viene acompañada de un silencio sepulcral.
    • Los bastos, con un rojo vivo que se contrapone a la palidez de la carta anterior.
    • La estrella, que de rodillas alimentando su caudal nos dio paz frente al caos anterior.

    “Pareciera que vuelve a la vida, antes estaba en los huesos y los músculos se fueron fortaleciendo hasta que fueron recubiertos por una nueva piel, se robustece, aunque sigue frágil porque está desnuda el exterior.”

    El hombre, sorprendido, me comentó que efectivamente era así, que era una interpretación muy literal ya que su hija estaba fortaleciendo su musculatura luego de haber vivido una crisis por un TCA.

    Al hombre le llamó la atención que el suelo de la estrella se asimilaba al del caballero de bastos, ambos llegamos a la conclusión de que el hijo menor ejercía un rol de cuidado, como si acompañara a la estrella con mantas para cuando esta quisiera volver a abrigarse.

    [TdM Pablo Robledo]

    Te invito a que comentes una interpretación que te haya sorprendido.

  • La semana pasada decidí ir a entrenar a un lugar nuevo, llegar allá me implica atravesar tres comunas en hora punta, así que decidí salir en bicicleta y ahorrarme al menos cuarenta y cinco minutos de tortura subterránea. Además, me encanta pedalear de noche, sentir el frío en mis mejillas y en mis rodillas, mientras que me reto a ir cada vez más rápido.

    También me gusta, porque en general los ciclistas van más tranquilos a esa hora y puedes ver a todos esos especímenes de cerca, a los que van con ropa especial, apretada, casi como una extensión de su piel o a los viejitos con sombrero y abrigo que usan bicicletas antiguas con grandes focos; también están esos con bicicletas exóticas, tuniadas de colores, luces en las ruedas y parlantes afirmados con cinta que podemos escucharlos a varias cuadras de distancia.

    No sé qué tipo de ciclista seré yo, ni si mi bici es tan especial a primera vista; es de color negro desteñido o más que desteñido, tiene sus baches y es muy alta porque me la regaló mi tío que me supera por varios centímetros de estatura. Antes de usarla, la dejé mucho tiempo guardada, me daban miedo las bicicletas de ruta y su fragilidad, hasta que un día le puse torpederas (quién diría que tiempo después, una de mis playas favoritas se llamaría así) o freno-pedal, para quién no conoce el concepto y aprendí a darle vuelo al piñón fijo.

    Esta bicicleta me ha acompañado en varios momentos, he recorrido largas distancias con ella y he podido conocer las calles de Santiago en ella, así que esa noche no fue la excepción. Con mi mochila en la espalda recorrí varios kilómetros, pasé por el estadio nacional, me emocioné cuando vi la casa donde viví hace ya varios años y seguí andando hasta que se acabó la ciclovía, me quedaban pocos minutos para llegar así que aceleré y fui tan rápido como pude, quedaban solo un par de cuadras hasta que atravesé un hoyo y la rueda trasera se pinchó. Alcancé a verlo, pero no a frenar, si frenaba a esa velocidad de seguro me caía, así que tuve que terminar el recorrido a pie.

    Luego de entrenar vino la odisea de vuelta a casa, caminé mucho hasta que un micrero se apiadó de mi y me dejó subir con la bicicleta incluida; desde ese día he pensado en la rueda que aún no cambio, en que la libertad se trunca de un momento a otro, que la fortuna es como la luna como dice la canción y en cómo algo que te tiene tan arriba puede pincharse de un momento a otro.

     Me acordé también de que hace algunos años me persiguió la rueda, la décima carta del tarot y me atormentaba esto de que las cosas pudieran cambiar de un momento a otro, así que buscaba entenderla en cosas que se parecieran a ella. Ahora, entregada a volver caminando si es que se pincha la rueda miro este video con ternura.

    [Posdata: ¿No les parece que la “X” parece justamente un pinchazo, una ruptura en la rueda y a su vez, ¿una sutura? ¿O es que ya estoy divagando demasiado?]

  • Escribo esto un domingo por la tarde, aunque lo publicaré algunos días después. Estoy sentada sobre mi cama, escuchando música y resguardándome del frío con el chaleco de lana que me tejió mi madrina hace unos cuantos años.

    Pienso en los textiles, en los diversos procesos que existen para hilvanar bellos diseños en cada parte del mundo: palillo, telar, bolillo, bordado y todas esas técnicas que he explorado poco. Busco el diario que me acompañó el dos mil veintidós, sé que ahí hay algo escrito en relación al tejido y las cartas del tarot.

    Primero, hay un dibujo de un as de oros, imagínenlo bello y colorido, teñido de tonos dorados que lo hacen ser más atractivo; aunque en realidad, en mi diario está dibujado con un lápiz de tinta verde. A su lado, un cuatro o seis de bastos, dibujado con el mismo lápiz, aunque aquí se nota más que estuve trazando sus líneas con grafito detrás del mismo y no me salía muy bien, pero por algún motivo no lo borré.

    “EL DERECHO Y EL REVÉS DE UN BORDADO: Un enredo irreconocible hecho por una bordadora amateur con un bello resultado final.” – Escribo. El derecho del bordado claramente es el oro, el revés es como me hubiese quedado su parte posterior si realmente lo hubiera llevado a cabo. Me acuerdo que me gustaba contraponer cartas, como si no tuvieran un reverso, sino que una extensión de la misma, pasar mi mano sobre ellas e imaginar la textura que tendría cada parte, la suavidad del oro tejido por una parte y la sensación que tendría la yema de mi dedo al tocar la maraña de hilos de la parte contraria.

    Luego divago en la misma hoja: “Bordes, dados”, Board (pizarra, tablero o junta en inglés.); “La reina de oros sería entonces, Penélope”; “La trama y el desenlace”. Así llego a conclusiones que guardo para algún día utilizar en una lectura de cartas; me gustaría recordar si realmente usé algo de esto en una sesión, aunque sí recuerdo haberles dado vuelta a algunos de estos conceptos durante un largo tiempo, pero eso me lo reservo.  

    Los bastos, pienso, pueden ser también, el abrigo que me cubre en los días fríos, los cimientos de mi hogar, el bastidor de los cuadros que aún no hago, el sostén de mi cuerpo al subir un cerro, las varillas de la carpa con la cual salgo a recorrer.

    Miro los naipes de “batôn” y me dan ganas de comenzar a tejer, de reparar, de volver sobre mis pasos para hacer algo más pulcro o de dejar pasar esos que quedaron más tensos, porque al fin de cuentas, los chalecos artesanales tienen detalles que suman a su belleza.

    Es domingo por la tarde y mi gata amasa el chaleco que me resguarda del frío.

    [En la imágen un basto que encontré en internet, no sé de qué TdM será]

  • La interpretación de imágenes es un mundo por explorar, en ocasiones miramos un cuadro y nos emocionamos o, por el contrario, nos puede generar aversión. Podemos observar una obra de arte y entender los detalles de su técnica o salir más confundidos de lo que entramos. Así mismo entiendo el tarot.

    Antes de comenzar a leer las cartas tuve un acercamiento exploratorio, observaba cada una de ellas para ver qué me pasaba con sus trazos, nombres y presencias. Ahora mismo, lamento no haber registrado en papel lo que me generaban a nivel evocativo. De a poco, comencé a adentrarme en las interpretaciones hasta atreverme a sumergir la mirada en las aguas pantanosas de los arcanos menores. Era difícil ver a través de ellas, como si cada paso lento que daba me hiciera cuestionarme la veracidad de mi convicción al interpretar; constantemente, confundía los bastos y las espadas, así como los números de las cartas. Mientras intentaba descifrar los secretos de estas cartas, busqué significados ¿Acaso no hacemos todos un poco de eso en algún minuto? Intenté memorizar, a parte de los conceptos claves que uno puede aprender de los veintidós arcanos mayores, quedaban cincuenta y seis por delante, una misión casi imposible para las desmemoriadas como yo.

    Los significados eran fijos y en muchas ocasiones, no calzaban con la imagen que había frente a mi o con las preguntas que utilizaba como pie forzado para la interpretación: ¿Cómo era posible que una bella flor fuera obligatoriamente un sinónimo de desgracia? ¿o que la misma no tuviera el poder de defenderse con sus espinas? ¿Acaso, una carta invertida podría traer fortuna por sobre desventura? Mientras más intentaba interpretar de memoria, menos había de mi en las lecturas.

    Por otro lado, muchas de las correspondencias o al menos, interpretaciones envasadas se inspiran en las interpretaciones del RWS (y probablemente, son una versión reduccionista del mismo). Es por esto que consideré enriquecedoras las propuestas de Ben-Dov o Enríquez quienes proponen una perspectiva óptica al interpretar el tarot.  

    Tomé sus consejos, llevé el tarot al cuerpo y me moví como algunos personajes, seguí las imágenes con la vista o los llevé a espacios cotidianos y a final de cuentas, creo que la riqueza de la lectura de tarot está en la convergencia de los diversos universos cotidianos dialogando frente a una temática en particular, siendo la observación y la palabra, las base que sostiene este sistema.

    Y cuando no sé por dónde partir, me pongo en el lugar de una carta y digo – con la cadencia de una canción de Divididos–: ¿Qué ves cuando me ves?

    Imágenes

    1. Esta foto la tomé en Constitución el año 2021, aquí el colgado se convierte en un buzo submarino.
    2. En el mismo viaje fotografié el décimo arcano sobre un flotador, ¿será entonces la rueda un sinónimo de salir a flote?, ¿De rescate? ¿De naufragar?
    3. El mismo año sobrepuse El juicio en los colgadores de ropa de una foto que había tomado un par de años antes, tanto el ángel de la imagen como los personajes desnudos toman una nueva acepción al ponerlos en un contexto cotidiano.
    4. Este año viajé a Coyhaique, la Patagonia chilena y en esta ocasión tan solo llevé el Tarot del Trueno, en la imagen pueden apreciar un AS de mate (relacionado al As de copas) junto a un monumento al mate que se encuentra en la misma ciudad. Comparar la carta con este territorio y el monumento en particular, puede tomar también, un valor patrimonial.
    5. Finalmente, una imagen del As de Crin del Tarot del Trueno, el cual sería símil a un As de Oro en otros mazos. Esta es una de mis fotos favoritas para repensar los significados fijos; en primer lugar, porque la decisión de elegir esta artesanía como oro se relaciona al concepto de lo valioso por sobre de lo económico; en segundo lugar, durante esa jornada, las mujeres tejedoras me comentaron que un circulo pequeño de crin al que nosotras llamamos As, toma un día entero en ser terminado. Este oro no es simplemente abundancia por gracia divina, es trabajo y paciencia, como también una herencia cultural-familiar que se ha sostenido por generaciones y nos invita también a incentivar el cuidado de este tesoro.

      [Pueden encontrar más imágenes y videos de asociación libre en mis redes sociales y les invito a comentar en esta publicación qué interpretación personal han hecho que les ha cambiado el paradigma de sus lecturas de tarot]
  • Hace algunos años me encontraba tirando las cartas en la plaza Las Heras de Talca y me encontré con Magda Moreno, una amiga de la infancia. Le leí el tarot y unas semanas más tarde me propuso hacer un mazo juntas. No solo lo llevamos a cabo e imprimimos cien copias, sino también realizamos este cuadernillo donde puedes encontrar claves interpretativas que pueden servirte para este o ayudarte como una base para interpretar cualquier otro juego de cartas.

    Compartimos el cuadernillo por correo electrónico a las personas que adquirieron el mazo y hace como un año me di cuenta que andaba circulando en Scribid y por la piratería de internet; hoy pensaba que si el formato hubiese sido impreso y todo esto antes del internet, quizás estarían dando vueltas copias por San Diego a la salida del metro y hubiera sido mucho más romántico encontrárselo ahí. En fin, mejor se los comparto yo a cinco años de su publicación y abro un espacio para que comenten sus opiniones al respecto de las propuestas e imágenes ¡Que lo disfruten!

    Cuadernillo del Tarot del Trueno liberado:

    [En este pdf: Imágenes y diagramación de Magdalena Moreno. Textos de Fauna Tarot. / Tarot del trueno 2021]

  • Tengo una lista de reproducción que se llama Triunfos musicales, son canciones que me evocan a lo que sucede en las cartas o en su defecto, que tienen palabras claves que relaciono al nombre de las mismas. En ocasiones, escucho música y llevo a los arcanos a otra dimensión sensorial, a cambiar su narrativa y a asociarlos a una nueva emoción.

    Hace unas semanas me volvió a pasar mientras sonaba de fondo la canción Vasija de barro, canción popular de Ecuador y en este caso, la versión de Atahualpa Yupanqui junto a su introducción sobre las huacas, cántaros de greda donde aimaras y quechuas enterraban a sus muertos.

    […] Yo quiero que a mí me entierren

    como a mis antepasados

    en el vientre oscuro y fresco

    de una vasija de barro […]

    Canción: La vasija de barro. Creación colectiva, 1950.

    Pienso en la muerte como una compilación de cartas, no solo el arcano trece, sino también la templanza, la estrella, el juicio, las copas del as al diez y su corte que observan la vasija con distintos ojos. Algunos de estos personajes personifican la muerte, otros parecen llevar a cabo el proceso previo al rito funerario o prepararse para el mismo; mientras que los personajes de la corte parecieran hablarnos de la relación que se tiene con los muertos.

    El paje inocente, abre la copa como si descubriera la mortalidad en ese instante: De ti nací y aquí vuelvo / Arcilla vaso de barro.

    El caballero, por otro lado, se ve afligido como si cayera en cuenta de que la muerte tiene también una condición de eternidad: Luz y sangre de mis gentes.

    La reina – cabe decir que es una de mis favoritas –, pareciera estar en paz. Toma firme la vasija, cubierta por una cortina de años. Me gusta imaginarla guiada por sus antepasados, comprendiendo los ciclos entre la vida y la muerte.

    El rey, por su lado sostiene una copa con entereza, pero no la mira, como si la muerte hubiese que sentirla, pero también contemplar lo que sucede fuera de la vasija antes de entregarse a ella: Con mi muerte vuelvo a ti / Vuelvo a tu fondo enamorado.

    ¿Qué es un rito funerario sino una expresión de ternura?